Ser Evangélicos es conocer, y vivir, las Buenas Nuevas. Es tener un deseo de proclamar éste mensaje.
Las Buenas Nuevas, el Evangelio, son la paz que tenemos con Dios a través de Jesu-Cristo. La historia nos muestra que los cristianos de los primero siglos predicaron audazmente este mensaje de salvación.
Como iglesia es importante dar a conocer las Buenas Nuevas de Salvación a un mundo perdido que muere necesitado de Paz con Dios y de salvación de sus pecados. Nosotros enfatizamos que todo ser humano necesita tener una relación de salvación con Jesu-Cristo.
Sin la Salvación y la redención que Él ganó para nosotros en la Cruz del Calvario, nuestras naturalezas pecadoras serán condenadas y sentenciadas a muerte eterna. Por otro lado, por medio de la Gracia de Dios el Padre, a través de la fe en la obra de Cristo, Su Hijo, en la Cruz del Calvario, y la obra interna del Espíritu Santo, el cual nos atrae a Cristo para salvarnos, todos podemos tener vida eterna.
Otra parte de ser Cristianos Evangélicos es el instruir en la Fé a aquellos que han sido evangelizados. Este proceso de discipulado, o llamado también "CATEQUESIS" es muy importante para el avance del Evangelio. Este debe ser mantenido en las generaciones subsiguientes.
Por esta razón le damos mucha importancia a la adoración en nuestra iglesia. Cuando comprendemos que la adoración es ofrecernos nosotros mismos al Padre, a través del Hijo en el Espíritu Santo, entonces todos nosotros como Cristianos maduraremos en esta disciplina de una manera en que será como una segunda naturaleza para nosotros. Es por eso que también somos:
domingo, 21 de enero de 2007
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